No ofrece sorpresas, excepto una. Finley nos advierte de que la relación no va a funcionar, casi como si se refiriera a la película. Pero gracias a algo inefable, acaba funcionando.
Los millones de dólares invertidos en explosiones resultaron innecesarios, mientras que la inversión en el salario de Depp fue completamente justificable.
Un primer vistazo a lo que está por venir, una pequeña degustación que promete mejores momentos. En su versión menos óptima, se presenta como un alivio cinematográfico que nos distrae mientras esperamos los próximos grandes estrenos.
Una enormemente entretenida visita al planeta 'paranoia', pero su placer escapista estimula sólo en proporción directa al grado de complejidad persecutoria con la que te metes en el cine.
Esta película se presenta como una fusión entre el género de espías y la parodia. El director James Mangold logra mantener un equilibrio excepcional entre ambos elementos, creando una experiencia cinematográfica entretenida.
No le interesa lo que quieren los espectadores. Pero acaba dándolo de todos modos, porque los cineastas saben lo que necesitamos: algo honesto, algo reconocible, algo real.