Oscila entre el melodrama familiar apasionado, el erotismo tórrido y el thriller policíaco de guante blanco, a la vez que descubre nuevas texturas para los personajes.
Kim Kardashian logra dar un motivo para disfrutar de la 12ª temporada. Sin un sentido del juego adecuado, el ritmo se vuelve tedioso y la superficialidad del guion se hace aún más evidente.