Sobre el cadáver de César, Brando muestra una mezcla de dolor, rabia, astucia y ferocidad. Su interpretación de la oración fúnebre es tan intensamente furiosa que resulta evidente por qué podría provocar la ira del pueblo.
[Cronenberg] demuestra un instinto innato para impactar dejando lo peor para el final. El resultado es una película que resulta el equivalente cinematográfico de tener un mal sueño, una fuente inagotable de pesadillas.
El desacato inteligente y robusto se ha convertido en algo tan raro en las películas que la primera mitad de 'Art School Confidential' es intermitentemente estimulante.