Un impresionante thriller que deja una huella. Se trata de una de las obras más inquietantes y cautivadoras en la trayectoria de Chabrol y, por ende, también de Clouzot.
Es una película que parece destinada a un público específico, con un tono sereno y sutil. Sin embargo, logra integrarse de manera excepcional con esos gustos.
Una obra humana y fantástica, y nos conmueve precisamente porque Konchalovsky muestra la realidad tanto de los soldados como de los internos del manicomio
No es especialmente graciosa ni innovadora, pero cuenta con la actuación de grandes profesionales, una dirección ágil y impresionantes escenarios de Francia.
El talento presente en esta producción se siente desperdiciado. Diseñada como un medio para resaltar a Madonna, resulta ser un completo desastre. Esta cinta no hace justicia a su estrella, lo que constituye un gran error para un vehículo cinematográfico.
No merece ninguno de los talentos que se le conceden, ni la amable dirección de Reinar, ni las ocasionales notas de elegancia en las interpretaciones de Hudson, Marceau y David Paymer.
No alcanza a convertirse en una obra maestra, sin embargo, se destaca positivamente al compararse con varias de las películas que intentan provocar sensaciones intensas.
Una comedia que cae en lo deplorable, haciendo que incluso las producciones más discretas de los hermanos Farrelly, que curiosamente aparecen en los créditos, se sientan como obras maestras de Merchant-Ivory.
Es una película que, aunque es amable e inteligente, presenta un aspecto algo perezoso. Su imaginería y estructura son tan difusas que da la impresión de que el sol está influyendo en todos, como si todos requirieran un refrescante chapuzón en la piscina.
Es posible que esta película no atraiga a quienes no son fans del género. Sin embargo, presenta un elemento que la eleva un poco por encima de otras obras de Seagal, aunque solo sea de manera sutil.