Resulta auténtica de una manera que paradójicamente parece que no tiene vida. Scorsese dirigió este episodio y logra que tenga mucha fuerza, aunque parte de su dirección parece un homenaje a sí mismo.
La adaptación de Nichols mantiene su mensaje intacto; sin embargo, disfrutarla únicamente en la comodidad de casa limita la experiencia a un simple conjunto de elementos. Se extraña esa conexión comunitaria que se vive en la sala de teatro.