La primera temporada destaca por su habilidad para cambiar de la comedia al drama con fluidez. A través de elementos simples, logra que el público sienta una profunda conexión emocional con los personajes.
El original enfoque y la narrativa de la historia son sobresalientes. Logra mezclar la ligereza con la ternura. Aunque es triste, no aleja al espectador que prefiere no sufrir, ya que no se sumerge en el dolor.