En esta solemne adaptación de la novela surrealista de Juan Rulfo, los vivos rezan por la salvación y los muertos murmuran arrepentimientos, pero la realización es extrañamente ortodoxa.
Consistentemente intrigante y ocasionalmente hilarante, la película no representa el sexo en sí. En cambio, los personajes comen alimentos que se convierten en objetos de excitación, lujuria y placer.
El villano masculino representa el patriarcado, y las mujeres enfrentan una lucha constante por su supervivencia. No es necesario que se nos recuerde esto de manera constante.
La película podría haber tenido éxito si se hubiera presentado como un juego de devorar a los ricos. Sin embargo, resulta ser un producto insípido y malsano.
En sus mejores instantes, se traza un paralelismo entre el arduo proceso de formación de las Black Pink y la presión y el aislamiento que experimentan al convertirse en estrellas internacionales. Sin embargo, lamentablemente, estas escenas son escasas.
Aladdin emprende un viaje a Shangai. La película ofrece una experiencia encantadora, aunque no alcanza la perfección que uno esperaría de un 'mundo ideal'.
La película muestra de manera brillante el impacto negativo que el estigma asociado a las enfermedades mentales tiene en las personas neurodivergentes y en sus seres queridos.
Una historia de origen que reflexiona sobre la creación, el desarrollo y el mito del artista solitario, presentando un talento audaz y revolucionario en el cine estadounidense.
Menzel tiene la capacidad de cautivar a todo el público del teatro, pero un enfoque más profundo podría haber revelado una faceta más personal de su voz.
La sencillez de la trama es una ventaja para 'End of the Road', ya que permite a la directora, Millicent Shelton, desarrollar una conmovedora historia sobre la unidad familiar.
La película sufre por su trama poco original y diálogos entrecortados. Además, presenta un ritmo caótico, dando la impresión de que varias escenas han sido eliminadas en la edición.