Una comedia francesa que no logra despegar. La obra de Laurent Tirard busca involucrar al espectador en una mesa familiar que resulta más irritante que entretenida.
Una película de crecimiento divertida que retrata a un protagonista oscuro y caótico. Gondry se aborda a sí mismo con una pizca de condescendencia, pero logra abrirse sobre diversas obsesiones que lo inspiran.
La falta de compromiso de los hermanos Nee en la filmación de las escenas de acción se refleja también en el aspecto romántico, lo que perjudica la química entre Bullock y Tatum.
Acierta en el retrato de una vida cotidiana familiar. La historia de la película es bien sencilla, pero el debutante madrileño Adrián Orr no busca hacerle las cosas fáciles al espectador.
Burger se enfoca en diversos puntos de vista, lo cual se refleja en la variada banda sonora de la película. Sin embargo, esta sobrecarga de perspectivas afecta la fluidez de la narrativa en su intento por resaltar la universalidad.