'The Takedown' se esfuerza por sostener la imagen del policía heroico de la manera más convencional posible, motivado por un bien mayor que resulta incierto.
"The Man from Toronto" podría haber sido más afilada si se hubiera prestado más atención, pero un problema evidente es que Hughes no se destaca como un cineasta divertido.
A causa de necesitar tanto metraje, sus pocas buenas ideas sobre personajes, vivos o muertos, pierden mucho de su impacto. Corteney Cox sin embargo ofrece una interpretación enérgica.
En la visión de Weekes, que recuerda a la primera etapa de George Romero y Wes Craven, hay muchos terrores que pueden atraparnos y todos son parte de una historia tan aterradora como reflexiva.
Lo último de Lawrence es adecuado si se busca una experiencia sin complicaciones. A pesar de que es más entretenida que profunda, ofrece una estructura dinámica similar a la de una montaña rusa.
Una grata sorpresa del director Shawn Levy que permite que destaque su profundo y sincero corazón. 'The Adam Project' tiene el suficiente ímpetu emocional como para hacer que el tiempo vuele.
La película no aborda el esfuerzo que implica la lucha libre, sino que muestra cómo la WWE está dispuesta a renunciar a sus valores fundamentales para entretener a toda la familia.
En todo momento, el espíritu libre de Keshavarz otorga a la película un carácter y una fuerza admirables. Su estilo narrativo es uno con el que pocos directores se atreverían a experimentar, lo que se vuelve deslumbrante para el espectador.
La sinceridad que imprime Brie a su completa encarnación de la enfermedad mental es suprema, y a ratos, ayuda a que 'Horse Girl' se sobreponga a su difícil narrativa.
El resultado final se presenta como una comedia que busca ser divertida, pero en ningún momento logra cumplir ese objetivo. Es un experimento fallido que intenta generar risas sin basarse en elementos reconocibles.