Schumacher utiliza un estilo de cámara al hombro que resulta áspero y consigue que Farrell ofrezca una interpretación intensa como el carismático rebelde. Aunque la película es envolvente, carece de sustancia.
Esta actualización de una obra clásica carece de la energía y vitalidad de 'Romeo & Juliet' de Luhrmann o '10 Things I Hate About You'. Sin embargo, es digno de mención que su enfoque resulta interesante y nada condescendiente.