Una historia aparentemente sencilla, repleta de personajes encantadores, divertidos y bien desarrollados. Es una obra muy entretenida para cualquier persona que haya tenido un juguete.
El mayor logro de la película es que logra desarrollar la trama de manera satisfactoria en torno a un personaje que no puede evolucionar emocionalmente.
La suelen definir como el ejemplo perfecto del género, pero también como una película de bajo presupuesto de los años 60. Consigue ser ambas cosas a la vez, lo que la hace muy entretenida.
Si te interesa la historia del cine y la influencia de la política del siglo XX en este medio, esta película es imprescindible. Es un claro triunfo del ritmo en lugar de la trama.
Además de las psicodélicas secuencias oníricas con guiños a los bolos, es la riqueza de los personajes y sus diálogos demenciales lo que la hacen memorable.