El triunfo de 'Sex Education' ha sido hacer atractivo el didactismo. Hay pocas series que han logrado transmitir un mensaje pedagógico con tanta brillantez.
Se queda entre dos aguas. Demasiado sosa para excitar los impulsos violentos de la generación 'Line of Duty', pero insuficientemente ágil o juguetona para conmover a los aficionados a Christie.
El resultado depende en gran medida de expresiones de dolor, flashbacks distorsionados y clichés del drama policial, lo que dificulta la entrega justa de esta historia.
La dinámica y los personajes de la corte están bien retratados. Smith ofrece una actuación audaz y satisfactoria como un individuo inquietante con una intensa sed de sangre.
'Presumed Innocent' resulta poco emocionante. Tanto el guion como las actuaciones parecen carecer de profundidad, dejando la impresión de que simplemente se están realizando sin un verdadero compromiso.
Mike White ha creado una serie impresionante que explora el capitalismo contemporáneo, destacándose por su elenco de primera línea, que incluye a Jason Isaacs, Carrie Coon y Walton Goggins.
El diseño de producción es tan superficial y débil como la falta de profundidad en los personajes. Ahsoka, que debería ser una chica fuerte, parece carecer de vitalidad en la pantalla.