En general, Taublieb permite que el material se exprese por sí mismo, llevando a una carrera en Daytona que, tras la tragedia, concluye de una manera sorprendentemente perfecta, capaz de conmover incluso al espectador más indiferente hacia la NASCAR.
Una película que, a pesar de su ritmo desenfadado, exige un compromiso activo con su acción, una petición que está en sintonía innata con su representación de la creación a través del diálogo.
Una maravilla de la invención del humor gráfico que, en términos de creatividad pura y desenfrenada, avergüenza a la mayoría de las comedias de la gran pantalla.
La película presenta una mezcla que podría atraer al público adolescente, pero carece de cohesión. Es una combinación insípida de invasiones alienígenas, thriller de zombis, romances vampíricos y dramas de instituto.
Una tragicomedia tímida. Su guion, que parece un esbozo, no tiene el absurdo necesario para provocar carcajadas, ni la profundidad para hacer que la película sea conmovedora.
La película tiene sus momentos destacados, principalmente gracias a un hilarante Hoffman. No obstante, intenta ser cómica de manera excesiva y, en su lugar, termina siendo un tanto lamentable.
Al igual que con las anteriores, aquellos que no soporten Deadpool o no conozcan la tradición cinematográfica de Marvel no la aguantarán ni un segundo. El resto estará en el paraíso.
Gracias a la hábil dirección y a las excelentes interpretaciones de un reparto de estrellas, se trata de una siniestra fusión que, en general, satisface, a pesar de su frecuente hábito de contar en lugar de mostrar.
Dirigida por Emma Stone, esta película presenta lo que podría ser la mejor interpretación de su carrera. Es al mismo tiempo peculiar y perturbadora, culminando en un sorprendente final lleno de locura.