Una maravilla de la invención del humor gráfico que, en términos de creatividad pura y desenfrenada, avergüenza a la mayoría de las comedias de la gran pantalla.
La película presenta una mezcla que podría atraer al público adolescente, pero carece de cohesión. Es una combinación insípida de invasiones alienígenas, thriller de zombis, romances vampíricos y dramas de instituto.
Una tragicomedia tímida. Su guion, que parece un esbozo, no tiene el absurdo necesario para provocar carcajadas, ni la profundidad para hacer que la película sea conmovedora.
La película tiene sus momentos destacados, principalmente gracias a un hilarante Hoffman. No obstante, intenta ser cómica de manera excesiva y, en su lugar, termina siendo un tanto lamentable.
Al igual que con las anteriores, aquellos que no soporten Deadpool o no conozcan la tradición cinematográfica de Marvel no la aguantarán ni un segundo. El resto estará en el paraíso.
Gracias a la hábil dirección y a las excelentes interpretaciones de un reparto de estrellas, se trata de una siniestra fusión que, en general, satisface, a pesar de su frecuente hábito de contar en lugar de mostrar.
Dirigida por Emma Stone, esta película presenta lo que podría ser la mejor interpretación de su carrera. Es al mismo tiempo peculiar y perturbadora, culminando en un sorprendente final lleno de locura.
La incongruencia entre la estética y el tono de superproducción de Besson y la pura estupidez de la acción es tan profunda que resulta difícil comprender cómo nadie se dio cuenta, en tiempo real, del fiasco que estaban creando.
Como ocurre con tantas otras aventuras televisivas modernas de prestigio, la serie se alarga tanto que es imposible no pensar que habría sido mejor como largometraje de dos horas.
'Black Box Diaries' vuelve a demostrar que la valentía, la resistencia y el altruismo siguen existiendo, y que aunque la 'buena lucha' nunca se gane del todo, merece la pena luchar.
La película de terror de 2017 es principalmente emocionante gracias a la partida a cinco juegos de 2016 entre AlphaGo y Sedol, que aporta un gran nivel de tensión.
Un testimonio de la vitalidad y la fragilidad de la memoria que en sí misma sirve como acto de preservación -de un pasado preciado, un presente agitado y una devoción eterna.