McKendry investiga las fronteras temáticas y visuales de la narrativa metafísica, integrando a la perfección los aspectos del mundo real de un hombre en crisis que se topa con un semidiós destructivo.
El segundo largometraje de Michael Pearce, aunque no tenga el mismo impacto que su debut, muestra su habilidad en la dirección y cuenta con una notable actuación de Riz Ahmed.