Pereda y su equipo se mantienen fieles a un enfoque artístico, utilizando una iluminación cruda que resalta los rostros y cuerpos. Esto evidencia la vulnerabilidad de los personajes ante abusos, tanto físicos como emocionales.
Es difícil de gestionar a veces, y lo que debería ser un filme corto, impactante y poco convencional se alarga hasta casi las dos horas de duración. Pero los colores brillantes y la apariencia de riqueza son un espectáculo.
Ni siquiera Douglas Sirk o Lars von Trier cargarían tanto abuso en una heroína. Aun así, en sus propios términos melodramáticos y lacrimógenos, funciona.
En esta estrafalaria y bulliciosa película, la situación surrealista es, en última instancia, una consecuencia de los temores comunes de estos niños a la hora de crecer.
Warren mantiene la sencillez de esta historia y deja espacio para largas conversaciones que captan los matices de los tres personajes. Lo que la vuelve tan conmovedora es que ninguno de ellos se reduce a arquetipos.
Las canciones de Brown son de una inventiva asombrosa, transformando las experiencias típicas de la adolescencia, como el amor, los primeros besos y las noches de terror con amigos, en vibrantes y enérgicos bailes.
La película aborda de manera directa la búsqueda del placer sensual y del dolor en la juventud actual. La actuación de Weil es excepcional. Es una obra que resulta tanto intrigante como inquietante.
Acaba convirtiéndose en una película bien hecha y aterradora. Pero para llegar hasta ahí hay que pasar 45 minutos con unos extraños que no son nada interesantes.
Una extravagante comedia romántica, a medio camino entre "Hot Tub Time Machine" y "Eternal Sunshine of the Spotless Mind". Es impresionante cómo Bowler reimagina en la película su corto de 2011 nominado al Oscar.
Los elementos satíricos son sólidos y se destacan en la trama. La historia logra conectar con el espectador, especialmente cuando evita ser demasiado vaga.
En su mejor versión, 'Wildling' refleja de manera inteligente la comparación entre humanos y animales. Sin embargo, Böhm no logra manejar con la misma efectividad las escenas de sustos y gore.
Es otra tragicomedia independiente que parece creer que 'ser un adulto responsable es difícil' es una especie de revelación profunda, digna de 90 minutos de bien intencionadas divagaciones.
Lo que hace a 'Sing Street' una película tan gozosamente entretenida, además de sus canciones, es que confía en lo mejor de sus personajes y los muestra tal como a ellos les gustaría verse.
La película es muy entretenida y sólo un poco amateur. 'Stray Bullets' tiene confianza y energía para compensar lo rudimentario y común de la historia.