Esta película busca transformar la visión de aquellos que pueden estar atravesando momentos difíciles. Para quienes se abran a la experiencia, ofrece un verdadero impacto.
Este tipo de documentales, reflexivos y atractivos, consideran realmente la totalidad de los individuos. A veces eran problemáticos. A veces eran encantadores. Siempre fueron brillantes.
Este documental, aunque extenso y con una estructura algo débil, resulta fascinante al demostrar cómo eventos culturales pueden revivir el pasado de manera educativa y motivadora.
Lo que hace que sea un poco mejor que el documental habitual para fans es que Crowe se centra en las partes más significativas de la historia de Pearl Jam.
No hay una narrativa continua. Sin embargo, cada segmento es increíblemente vívido, capturando la atmósfera singular de Abbey Road mediante imágenes y sonidos de la época.
Los diálogos de Felon son intensos y ciertos giros de la trama resultan poco creíbles, sin embargo, la película logra generar una tensión aterradora, respaldada por numerosos momentos sutiles que están bien capturados.
Combina elegancia y crimen de manera magistral. Jung muestra una notable habilidad para ir más allá de la superficialidad del poder y la fama, revelando las complejidades que se encuentran en su interior.
El barrio francés en la película parecía un auténtico escenario, lo cual demuestra el talento tanto de Kazan como de Williams. Esta dualidad da la sensación de ser tanto exagerada como genuina.
Es un recopilatorio de las mejores películas sobre el narcotráfico. Con un elenco impresionante, esta película resulta ser energéticamente entretenida, y la falta de lógica en la trama parece pasar desapercibida.
Un reparto impresionante junto con una atmósfera envolvente logran sostener el suspense en este drama australiano, aunque la historia no avanza de manera significativa.
Vikander, Green y Rampling aportan vitalidad a esta propuesta algo estática, pero se ven frenados por un filme que, a pesar de sus promesas, no logra desarrollarse en algo más significativo.
La película se siente excesivamente larga, con varios personajes secundarios que no contribuyen significativamente a la trama. Sin embargo, las impresionantes secuencias de efectos especiales logran equilibrar la experiencia.
La película destaca por la impresionante fotografía en blanco y negro de Gordon Willis, que capta a un Nueva York que refleja de manera auténtica la América de finales de los años 70.