Ofrece una diversión más pura que la mayoría de películas de este año. La diversión viene de lo provocativo que es el tema y de un cineasta que está en la cima de su virtuosismo.
Relata uno de los viajes espaciales más dramáticos y lo hace de una manera tan auténtica y deslumbrante a nivel técnico que consigue meternos en esa nave.
Una perturbadora contradicción: una bienintencionada película repugnante. Debe ser el primer filme de la historia que dice que el canibalismo es bueno para ti.
Es salvaje y estridente, puedes pensar que la película pierde el control, pero Rose Glass sabe lo que hace. Crea un cine negro que supera nuestras expectativas pero que aterriza donde debe.
Muy aburrida. El canibalismo aquí carece de un significado más profundo o más sencillo, no tiene relevancia más allá de su propia existencia. No representa nada. Es una de las road movies más incompletas, vacías y confusas que puedo recordar.
El tipo de película que hace un director con talento cuando viene de un éxito celebrado y siente su poder en la industria, queriendo elevar su arte al siguiente nivel.
Habría preferido que Sorrentino hubiera retratado al resto de personajes igual que a su héroe. La mayoría de ellos se presentan de una manera estridente y demasiado general.
Phoenix está extraordinario en el papel de enfermo mental. La película se presenta como una pesadilla urbana hipnóticamente perversa, ofreciendo una fantasía de cómic cautivadora y perturbadora.
Meyers se niega a tratar lo slasher como un género vulgar. El desarrollo puede que sea algo alocado, pero el director lo escenifica todo con una lógica visual y dramática ingeniosa.