Es una obra que tiene su atractivo, pero le falta un toque de brillo y singularidad. Petersen tiene habilidad en la dirección de escenas, aunque su manejo del ritmo no es su fuerte.
La historia de 'Absolute Power' carece de credibilidad, y su guion llamativo pero deficiente refleja la falta de sensibilidad que se percibe en toda la película.
La película no logra definir si quiere ser seductora, cautelosa, dramática o encantadora, y al final no logra cumplir con ninguna de estas expectativas.
La interpretación intensa y cargada de emociones de Jordan justifica la visualización de esta entrega mediocre de la franquicia, evidenciando cuánto se ha perdido la esencia de la visión de Clancy.
Lo más lamentable de esta imitación de Eastwood es su violencia extrema y la incapacidad de Seagal de experimentar heridas, dudas o dolor. No hay un momento en el que deba enfrentarse a retos para superar a sus adversarios.
La película presenta una trama de acción que resulta bastante común y exagerada, además de tener un exceso de metraje. Se asemeja a los típicos filmes de Netflix, aunque se puede considerar una versión más lograda de ese enfoque corporativo.
El guion ofrece algunos momentos ingeniosos, sin embargo, la película se transforma rápidamente en una experiencia superficial e inofensiva, reminiscentes de comedias de acción desgastadas como 'Date Night'.
Es un filme que se deja ver, y hay momentos en los que parece que estás frente a algo superior. Sin embargo, los diálogos evidencian la falta de originalidad en el guion.
La película puede resultar complicada de promocionar, ya que no esconde su esencia 'gangsta'. Sin embargo, es fascinante observar cómo se presenta este contexto de deseo y rabia de manera humanista, similar al neorrealismo.
Jason Sudeikis interpreta a un personaje implacable en un thriller que se siente excesivamente complejo para resultar verosímil. La trama está repleta de giros sorprendentes que resultan difíciles de aceptar.
Carece de importancia, tanto en su atmósfera como en su contexto social. Se presenta como un thriller urbano sobre narcotráfico que, aunque es visualmente atractivo, se siente cerrado y no logra profundizar en sus temas.
¿Fue el banco un chivo expiatorio? La película sugiere esto, aunque no lo evidencia de manera clara. A pesar de eso, logra mantener el interés del espectador y resulta, en general, bastante cautivadora.
Es un poco un clon en sí misma, pero tiene una magnífica persecución de helicópteros, algo parecido a un guion y una interpretación sotto voce de Robert Duvall. Para la carrera de Arnold, al menos, no representa el final.