Es un cuento inteligente y bien narrado, difícil de arruinar. Aunque Branagh no comienza con confianza en el prólogo, todo se soluciona y la historia avanza sin problemas cuando los pasajeros comienzan a abordar el Expreso.
En un momento donde la comedia hollywoodense prioriza el efecto antes que la sustancia, y se vuelve grosera o superficial, [And So It Goes] evoca esas películas que solíamos disfrutar en familia.
Redgrave tiene un talento excepcional para transmitir emociones. Sus diálogos, aunque sutiles, reflejan profundamente el dolor, y su interpretación da vida a un personaje que resulta tanto creíble como entrañable.
La película impacta al público, no tanto por su suspenso, sino por ciertas escenas que se deleitan en el gore, resultando ser sorprendentemente gráficas.
Es un filme tenso, que a medida que avance, irá cambiando el sentimiento del espectador ante los personajes. (...) Hay algo que implosiona y que se esparce, recubre la totalidad del filme. Gran película.
La película homenajea claramente a 'Poltergeist', 'Volver al futuro' y a todas las historias que juegan con viajes en el tiempo. Aunque su duración podría ser un poco larga, el entretenimiento está asegurado y nada logrará desviar la atención del espectador.
Las actuaciones destacan notablemente en la película. La mirada intensa y cargada de desesperación de Affleck es impactante, mientras que Bale logra contener la respiración de manera excepcional. Esto es un claro reflejo de un director que presta atención a su elenco.
La película es entretenida; empezó con una gran promesa de éxito y aunque terminó siendo una victoria ajustada, no deja de mantener la atención del espectador hasta el final.
El entramado en el que los deportistas parecen meras piezas de un juego de ajedrez entre las grandes potencias, más que individuos que desean la superación, no deja de inquietar en este gran documental.
Le falta la conexión que nos vincule a los personajes, un instante en el que podamos empatizar con ellos. Sin esa interacción, ya sea emocional o de trama, la historia se siente lejana.
La directora Augustine Frizzell, conocida por su trabajo en el episodio inicial de Euphoria y la película Never Goin’ Back, nos presenta una narrativa llena de intriga, secretos y traiciones, pero presentada al estilo de una lujosa telenovela.
'Queer' es un filme de dos horas y cuarto que ofrece imágenes bellas, aunque su mensaje final se diluye entre decorados elaborados y personajes que, a pesar de su sexualidad, carecen de profundidad emocional.
Lo que afecta negativamente al documental es que, aunque las historias presentadas sean fascinantes, extrañas o entretenidas, su acumulación en lugar de aumentar el interés, lo disminuye.
El género documental puede ofrecer una conexión con el público tan impactante y auténtica como cualquier ficción, algo que se evidencia claramente en el trabajo de Peter Jackson.