El filme de Ivano De Matteo plantea una cuestión moral. Las interpretaciones de los actores son cruciales para que los cambios de humor de los protagonistas se perciban en la sala como verdaderos. Resultan dolorosos, pero indudablemente auténticos.
Una vez que se revela la razón de la irrupción del cuarteto, el enigma se disipa, lo que provoca que las expectativas se reduzcan y que la atención sobre los acontecimientos posteriores disminuya.