La acción constante te envuelve en un estado de placentero aturdimiento, como si Cool J tuviera una conexión directa con el espectador, invitándola a sentarse, relajarse y disfrutar de la experiencia.
'Doll House' exploró este ámbito con una mayor originalidad, pero siempre hay espacio para una nueva superheroína en la pantalla chica. Sobre todo, una que ha creado el innovador 'pintalabios-bomba'.
Tiene éxito a la hora de dar rienda suelta a la fantasía, y los diálogos son simpáticos. Pero es imposible seguir la investigación, y cada descubrimiento plantea más preguntas.