Consigue exactamente lo que debería una secuela efectiva: refuerza temas de la película original y ofrece puntos nuevos e interesantes, haciendo guiños a los viejos gags.
Humor y miseria se mezclan sin esfuerzo, evocando, sobre todo, la tradición española del melodrama picaresco. Alberga una conversación interesante y sutil sobre riqueza, estatus y privilegios.