Gael García Bernal te conquistará con su actuación, aportando una profundidad emocional al personaje que resulta cautivadora. La narrativa tiene altibajos, pero su interpretación brilla en cada escena, haciendo que valga la pena verlo.
Lo mejor que se puede decir de esta tercera entrega de la franquicia cómica es que no es tan mala como la segunda. Se las arregla para salir adelante gracias a sus bonitos decorados y una cuidadosa inocuidad.
Este drama modesto tiene un buen reparto que consigue generar momentos verdaderamente interesantes. Pero como las relaciones pasajeras de su protagonista, la película no acaba de conectar del todo.
Gran reparto, formidable concepto, directora prometedora. Sin embargo, la película resulta ser un vistoso jaleo. Por cada escena que destaca, hay otra que no logra encajar.