Es tan satisfactoria como un lingote de oro, y un bienvenido cambio en la interminable corriente de thrillers protagonizados por policías con problemas y mujeres asesinadas.
Podría haber funcionado mejor si los ocho episodios hubieran durado menos de una hora cada uno. Es muchísimo tiempo para estar encerrado entre cuatro paredes con este grupo.
Un grupo de actores de gran talento son mal dirigidos para ofrecer interpretaciones tan exageradas, que es un milagro que nadie se ahogue con el decorado.
Se presenta un documental impactante que narra una historia repleta de horror y tragedia, pero a su vez destaca por momentos de valentía, compasión y humanidad.
Es un embrollo frustrante, poco estructurado e incoherente. Sospecho que muchos de los que vieron el tráiler cargado de música esperarán una cosa pero se encontrarán con otra muy distinta.