Puede que no haya mayor prueba del talento de un director que el hecho de poder inyectar su propia personalidad en un guion comercial, y en ese aspecto, 'Something Wild', es un triunfo.
Depende de unos cuantos cambios de mano, todos transparentes, tan transparentes que rápidamente te olvidas de lo que está mal y te enfocas en sus fortalezas.