Esta historia posee una belleza elemental que se intensifica a través de su crudeza y violencia. Evoca el cine clásico, recordando las obras de Dickens o Hemingway.
En términos dramáticos, es interesante pero no del todo satisfactoria. Los creadores han logrado que funcione, aunque probablemente haya una adaptación más compleja de ese libro.
Es una historia familiar, íntima y dolorosa, no es algo abstracto. Bergeon dirige de forma cuidadosa, sin caer en las florituras en las que suelen caer los directores jóvenes.
La comedia es desigual y divertida en momentos específicos. La película brilla cuando se inclina hacia lo absurdo, pero pierde fuerza cuando adopta un tono serio.