Un híbrido delicioso que combina drama a flor de piel, una búsqueda sincera del amor y una comedia que se desliza hacia un caos lógico con sutileza. La actuación y la narrativa se entrelazan de manera magistral.
El guion resalta por su profundidad, superando el de muchas películas de acción convencionales. Esto se debe, en parte, a la poderosa actuación de Worthington y, en parte, a la dirección cuidadosa y confiada de Nable.