Consigue momentos deslumbrantes y exagerados, cuyo poder e irreverencia son difíciles de encontrar en el cine actual. Su esencia supera las expectativas y su humor es mordaz, sin restricciones ni reverencias.
'El monte' brilla especialmente cuando los personajes enfrentan incertidumbres, mientras que la dirección se mantiene sólida, explorando las tenues fronteras entre la realidad y la imaginación.
Borcuch profundiza en su personaje para reflejar la situación convulsa de Europa. La película es compleja e impredecible, evitando resortes narrativos obvios y soluciones sencillas a sus conflictos.
Whannell logra generar inquietud mediante hábiles movimientos de cámara que conectan profundamente con el espectador, instándolo a observar lo que resulta incomprensible.
Moreno recoge los destellos de su obra previa para desarrollarlos en una nueva mezcla cinematográfica, sin miedo a desviaciones y anacronismos, integrando la historia de su país y su generación como mucho más que un mero punto de partida.
Lo mejor del film son sus escenas de acción. El resto son actuaciones lamentables, diálogos excesivamente explicativos y una tormenta digital que devora tanto a los personajes como a la credibilidad de la trama.
Ofrece un final a la medida del enorme trabajo de Daniel Craig para convertir a su James Bond en la mejor excepción de todos los héroes de carne y hueso.
Una aventura ideal para quienes sienten nostalgia. Reitman hijo transforma la trama en un viaje hacia la recuperación de una experiencia añorada, ofreciendo un regalo con significado a las nuevas generaciones.
El terror se desvanece, dejando atrás los pocos elementos de inquietud y tensión. La narrativa temporal se convierte en el único aspecto atractivo en esta predecible y brutal exhibición de torturas y mutilaciones.
Un notable inicio en la dirección de Patrick Wilson destaca por su atención a la forma y la riqueza visual que transmiten los sueños, alejándose de la estética simplista que caracteriza a muchas franquicias actuales.
Presidida por polémicas y altisonantes declaraciones, premiada y discutida, 'Nuevo orden' en definitiva busca eso, instalarse como tema, como material en el que el cine se corre para dejar lugar a las "cosas importantes".
Demanda a sus espectadores una participación activa con la historia, tanto a los devotos como a los debutantes. Y lo hace con la sutileza de los artistas que son capaces de reinventar un mundo sin traicionarlo.
El enfoque de Fellowes en esta nueva temporada, al igual que en la primera, se centra en ofrecer un análisis entretenido y ligero de la diversa sociedad de la Nueva York del siglo XIX.
Convertir una palabra en textura cinematográfica requiere gran habilidad, y Fastvold demuestra esta destreza durante todo el relato, devolviendo un valor poético a lo que se ha dejado de lado en las elipsis y ofreciendo al brillo de las miradas la seguridad de su significado en la memoria.