El filme podría haber contado con un atractivo y un entusiasmo genuinos, pero las escenas que impulsan la historia se presentan como montajes de un videoclip largo, carentes de un relato sólido y abrumadas por una fragmentación excesiva.
Feig aborda los tópicos de la comedia romántica, pero se siente inestable al adoptar un tono de advertencia, adornando el romanticismo con discursos profundos y ofreciendo valiosas enseñanzas sobre la vida.
Una obra de madurez de Lisandro Alonso. Un viaje sensorial e hipnótico que apuesta por un cine que evoca relatos perdidos. Es una película excepcional en nuestro cine, capaz de asimilar un linaje y trascenderlo.
Esconde uno de los peores peligros del cine pretendidamente social del presente: su mirada es tan extraña al mundo que retrata, tan anclada en una observación culposa, que concibe como única realidad la espectacularidad de sus miserias.
El péndulo entre el pasado de una Francia del siglo XIX, marcada por revoluciones y restauraciones, se refleja en la película de Ladj Ly, quien retrata con cruda sinceridad las intensas conflictos de esa época.
Como un profundo análisis de un personaje, respaldado por la actuación de Jakob Cedergren, esta película resulta impactante. Juega inteligentemente con la flexibilidad del tiempo en el cine y logra capturar los mejores ángulos para involucrarnos como detectives en la trama.
A pesar de que algunos excesos formales entorpecen algunas secuencias, 'Borderliner' consigue ofrecer una nueva perspectiva sobre las dinámicas entre los investigadores del caso.
Se aparta de las convenciones más simples del género de manera astuta, usando el cambio hacia el horror como una herramienta para explorar la conexión entre la humanidad y la naturaleza.
Un cine que subierte la experiencia de entretenimiento actual, ofreciendo una conexión más profunda con una perspectiva abierta y utópica, aunque imperfecta.
La comedia se destacó en la Italia de la posguerra. Sin embargo, actualmente, este género se encuentra atrapado en los mismos clichés y en una puesta en escena propia de la televisión, priorizando la idea en lugar de profundizar en el desarrollo narrativo y en la vitalidad de los personajes.
El compendio de guiños y las aclamadas reapariciones de personajes de la original no aportan una verdadera funcionalidad a la trama, y más bien se justifican por la nostálgica tendencia que permea la actual ficción cinematográfica.
A diferencia de otras propuestas en el cine que promueven valores, esta película no logra ofrecer un espectáculo que entretenga. Al final, lo que se presenta es un guion vacío que conduce a una conclusión predecible.
La película carece de cualquier conflicto real entre la razón y la fe, y la forma en que trata el ritual y la creencia resulta tan vacía como su representación.
El enfrentamiento actual se caracteriza por una parodia de su propia esencia, donde la violencia grotesca y provocadora se convierte en el elemento más efectivo, desafiando tanto a quienes la crean como a quienes la observan.