Enrique Gato consigue en esta segunda entrega de las aventuras de su intrépido explorador combinar la comedia y el cine de aventuras con soltura y eficacia, delinear personajes atractivos y gags bastante logrados.
Resulta una película ingeniosa en su forma y efectiva en su resultado. Y les debe muchísimo a sus extraordinarias actrices, que más allá de maquillajes y prótesis faciales, dotan de fuerza y emoción a personajes exigidos.
No hay sutileza posible ante un universo dibujado con trazos gruesos, donde los personajes exhiben diálogos y conductas inverosímiles, al tiempo que se hace un uso especulativo de todas las formas de violencia.
La adaptación del bestseller de Jamie McGuire, protagonizada por una excampeona de póquer y un exluchador, carece de acción antes de sumergirse en una trama poco ingeniosa y con un erotismo artificial.
'Aftersun' es una película tan íntima como universal, capaz de asumir la mirada infantil sin mistificarla, restituyendo su aguda consciencia, su firme percepción.
Tiene el pulso de la inmediatez del presente. Se concentra en una estética clara y luminosa, definida por un humor excesivamente verborrágico que busca la cercanía con el absurdo.
Hacía tiempo que el género no ofrecía una película compleja y adulta como 'El teléfono negro', sin extraviar a sus personajes en la caricatura o el cinismo, si atar la puesta en escena a los truquitos efectistas de siempre.
En una película que presenta escasas recompensas, con pocos momentos de terror y ausencia de risas, un instante bien logrado se convierte en motivo de celebración.
Con la voluntad de quien define una identidad propia sin perder la herencia del pasado, el director se apropia de ese sentir moral del cine italiano de posguerra para combinarlo con la energía del nuevo milenio, su nocturnidad bulliciosa y sus personajes desafiantes.
Tiene el gran mérito de hacer presente lo no visto sin nombrarlo, de evitar discursos y certezas para instalar dudas e interrogantes. Es la conciencia cinematográfica del director la que elude la cornisa del heroísmo.
El film aborda los tópicos clásicos que transitan desde el caos hacia la unión familiar, presentando un realismo sobre las dificultades del sistema de adopción, sin perder el enfoque en su esencia como comedia.
Rampling ofrece su carisma a un austero relato de reconciliación familiar. El debut de Matthew J. Saville se sostiene en la figura de la actriz británica.
Lo imperdonable es que Holderman no haya explorado algún resquicio de ese inmenso universo alrededor de sus personajes, amontonando tropiezos que terminan por ahogar la genuina química entre las actrices.
Loza explora la posible conjunción de la narrativa y el ritmo poético con la austeridad de un observador, con la vocación de quien modela en sus manos las texturas del cine y la vitalidad de una poesía redescubierta.
El detrás de escena se convierte en el foco central. No solo se presenta a través de los bloopers de las filmaciones, relatos de caídas o la creación de gags, sino que también se revela la esencia del éxito desde la perspectiva de sus creadores y protagonistas.
La decisión de la documentalista Zara Hayes en su primera ficción es priorizar la dinámica que consiguen Diane Keaton y Jacki Weaver. Por eso, el humor negro de Keaton y la extraordinaria gracia de Weaver son la mejor recompensa.
El mérito de Minghella radica en su ingenioso enfoque para plasmar el mundo interior de su personaje. La expresión de este no se limita solo a la música, sino que también se manifiesta a través de una constante explosión de color.
La película aclara en off cualquier signo ambiguo y se adhiere al concepto de una naturaleza domesticada, una herramienta al servicio de un perro que viaja lejos, solo para acabar demasiado cerca.