Probablemente el material era demasiado preciosista y falsamente lírico para haber funcionado tampoco en un entorno natural, pero tal y como se ha hecho resulta desesperadamente escenográfico.
Hill no tiene la convicción ni el carácter necesarios para mantener esta intensa comedia, pero la interpretación de Paul Newman le otorga un toque de calidez que la hace más llevadera.
Se trata de una comedia ligera y pulida al estilo 'continental', una sofisticada bagatela romántica, con una Dietrich más chic y moderna que en sus películas de von Sternberg.
La actuación de Frank Sinatra es asombrosa, sin embargo, el director Otto Preminger se inclina por el sensacionalismo. La película logra su objetivo, pero lo hace de una manera estridente, exagerada y pasada de moda.
Al igual que otros westerns elegíacos a gran escala de Ford de este periodo, no es una simple película de acción, sino una película pictórica con momentos lentos y grandes decorados.
La película arranca con una propuesta satírica interesante, pero finalmente se convierte en un romance comercial. A pesar de ello, resulta entretenida y posee un ritmo adecuado.
Las situaciones de farsa se presentan de manera excesiva y con un toque conservador. Sin embargo, esta primera película estadounidense de Billy Wilder logró convertirse en un gran éxito en la taquilla.
Aunque Carol Reed no logra alcanzar la categoría de obra maestra, presenta momentos visuales impactantes y un sonido sorprendentemente efectivo, ofreciendo así una experiencia cinematográfica que definitivamente vale la pena.