Una película con aroma de clásico, que ofrece una propuesta visual que oscila entre lo tétrico y lo encantador, siempre consciente de su esencia artística en cada plano. Esta es una película que los hijos querrán ver repetidamente.
Se nota el carisma de León como guionista y director en todas y cada una de las escenas. Sabe exprimir y resaltar las realidades y valores de la época, enfrentando esas dos velocidades en las que vivía el mundo.
Barroso, en su rol como director, aprovecha un evidente presupuesto generoso por parte de la plataforma. Esto le permite combinar tonos, localizaciones y situaciones que elevan su obra a un nivel de lujo, tanto por la trama como por la experiencia que brinda al espectador.
Javier Calvo y Javier Ambrossi demuestran ser dos creadores que comprenden el mundo del espectáculo así como la compleja combinación de humor, drama y ternura.
Montero tiene un don: el de entretener en todo momento con una mentalidad estética y narrativa heredera de la escuela americana. Los ocho episodios vuelan mientras fascina el personaje de Viruca.
Sus episodios son coherentes y logran entretener al público amante de la cultura gamer. La introducción de los personajes es encantadora y hay instantes memorables en la trama. Aunque no tenga grandes aspiraciones, conoce perfectamente cómo conectar con la audiencia.
El guionista prioriza el ritmo y las paradojas, dejando de lado la profundidad y el desarrollo de la trama. Además, su manejo de las escenas emocionales y los giros de misterio carece de sutileza.
Este piloto carece de emoción. La elección de esta serie familiar como una buena introducción al reboot resulta desalentadora. Más que ofrecernos historias fascinantes, parece que nos aguardan relatos olvidables.
'Mr. Robot' está cautivando a los informáticos. Su meticulosidad técnica y su estilo evocador del cine de David Fincher ofrecen una profunda reflexión. Al igual que su protagonista, la serie transita por los oscuros matices de lo legal, lo moral y lo justo.