Ofrece ocho horas de diversión extrema. Es la primera serie española que logra transmitir la diversión, el ambiente festivo, el alcohol y la sexualización que se vive en una verdadera fiesta. Di no a las drogas, pero sí a 'Élite'.
Una serie con gracia y donde el reparto está tan bien como sus personajes. Es todo lo simpática que debe ser una comedia romántica y, sin abandonar el espíritu del género, tiene interesantes lecturas dramáticas.
Una película con aroma de clásico, que ofrece una propuesta visual que oscila entre lo tétrico y lo encantador, siempre consciente de su esencia artística en cada plano. Esta es una película que los hijos querrán ver repetidamente.
Se nota el carisma de León como guionista y director en todas y cada una de las escenas. Sabe exprimir y resaltar las realidades y valores de la época, enfrentando esas dos velocidades en las que vivía el mundo.
Barroso, en su rol como director, aprovecha un evidente presupuesto generoso por parte de la plataforma. Esto le permite combinar tonos, localizaciones y situaciones que elevan su obra a un nivel de lujo, tanto por la trama como por la experiencia que brinda al espectador.
El primer episodio era bueno. Ahora solo falta que la dirección de Carlos Sedes mantenga el nivel, ya que sabe manejar de manera efectiva la presentación de personajes y la atmósfera en las reuniones de la cooperativa de contrabando.
'El caso Asunta' es más que la interpretación sublime de Candela Peña como Rosario Porto. La serie no se limita a explorar la maldad, sino que sugiere algo todavía más inquietante.
Javier Calvo y Javier Ambrossi demuestran ser dos creadores que comprenden el mundo del espectáculo así como la compleja combinación de humor, drama y ternura.
El oficio de Mike Flanagan como guionista y director es excepcional porque no pierde nunca de vista que lo importante es el bagaje emocional de los personajes. Los seriéfilos se acordarán de ella.
La química entre ambos es efectiva y Coixet logra crear una atmósfera mediante planos de detalle y actuaciones que evitan el histrionismo. La serie tiene un aire 'instagrammer' que resalta excesivamente las particularidades, contrastes y reflexiones de cada personaje, lo que puede llegar a resultar incómodo.
Montero tiene un don: el de entretener en todo momento con una mentalidad estética y narrativa heredera de la escuela americana. Los ocho episodios vuelan mientras fascina el personaje de Viruca.
Una comedia de treinta minutos que entiende desde un comienzo la velocidad a la que deben moverse los chistes, los vaivenes de los personajes y las escenas: ágil pero prudente.
Un despropósito. Una serie que resulta repetitiva y forzada en sus intentos de comedia y drama, con una estética promedio que, en algunos momentos, se atreve a considerarse innovadora.
Lo mejor de 'Ripley' de Netflix es que se siente diferente, como si estuviera alejada del resto. La textura en blanco y negro es digna de un monumento. Es una producción que irradia reflexión, exploración y una gran belleza visual.
Es una oportunidad desaprovechada en términos visuales, pero aborda cuestiones relevantes de España. La serie brilla especialmente en las interacciones entre Maribel Verdú y Natalia Verbeke, quienes se desempeñan de manera excelente.
Los guionistas no ocultan la exposición de los interrogantes, y la introducción de los personajes es básica. Puede ser adecuada para aquellos que aprecian el género, pero carece de originalidad y creatividad.