Una fábula dramática y sentida sobre lealtades divididas y la búsqueda de la normalidad en un mundo donde las complacientes ideas sobre el capitalismo globalizado fueron desafiadas por el 11 de septiembre.
La polémica incendiaria de Moore es emocional y manipuladora, brillante y desvergonzada. Pero llega como un puñetazo en los riñones a la complacencia de las clases políticas.
La trama resulta superficial y, honestamente, esta franquicia parece estar perdiendo fuerza. Si bien el personaje de Gru es medianamente entretenido, sus secuaces carecen de gracia sin él.
La película tiene un gran despliegue visual, pero le falta profundidad emocional. Es el tipo de film que podría entretener a los niños, aunque tal vez no tanto como lo haría otra opción.
Esta exótica aventura de acción resulta ser muy entretenida. Es un espectáculo deslumbrante y 'freak', con momentos de surrealismo y locura que pueden compararse con los de 'Inception' de Christopher Nolan.
Su estilo sigue siendo urgente y distintivo, y su cuestión es perfectamente válida. Sin embargo, resulta algo simplista; es el tipo de presentación que podría ser mostrada a niños en un Museo de Ciencias.
Una arrogante y autoconsciente obra a dos manos sobre la vida y el amor, que se salva del aburrimiento insufrible gracias a algunas canciones de Nick Cave y un chiste.
Un thriller real con pocas emociones. Al final de la película, el público puede sentirse como si hubiera ido y regresado de la cumbre, sin disfrutar mucho de las vistas.