Una joya inteligente y adorable. Una película impresionante que se adelantó a su tiempo en cuanto a los temas LGBT y que, en ciertos aspectos, está más avanzada que nuestra realidad actual.
Una comedia que a veces logra ser animada, aunque en su mayoría resulta ordinaria. Presenta algunas líneas memorables, pero en términos generales, se siente débil.
Es entretenida aunque con una ingenuidad política evidente. La película está filmada casi en su totalidad en un sepulcral blanco y negro, lo que le da un impacto poderoso al principio y al final, aunque se vuelve floja en el desarrollo medio.
Una obra embriagadora que cuenta con efectos visuales extraordinarios y fascinantes maquinaciones del Vaticano. Es entretenida, estimulante y traviesa. Tiene todos los ingredientes para ser un éxito de culto.
Los bordes afilados de la historia están sentimentalmente limados. Hay un toque de sentimentalismo, y se presenta una hermosa vista pintoresca de la vida de los escritores.
Los diálogos caricaturescos de Mike Leigh aportan intensidad y un matiz neo-Dickensiano al desarrollo de la historia. Es un estilo que se disfruta con el tiempo y me complace afirmar que ya lo he apreciado.
Es un intento juguetón, pero obtuso y torcido, de separar lo cómico y lo trágico. ¿Nadie puede convencer a este notable director de que no necesitamos una película suya todos los años?
Se mantiene espectacularmente bien. Esta película fue el primer, quizás el único intento británico de los 90 capaz de responder a películas como 'Goodfellas' o 'Pulp Fiction'.
Violenta comedia de acción gonzo que resulta extrañamente agotadora y sobrecargada de falta de gracia. Es un recorrido turístico que no lleva a ninguna parte.