La acción es escasa y le falta el calor, el humor y la energía surrealista que caracterizaban a las películas de superhéroes anteriores. Mackie irradia encanto y tiene una gran presencia; sería excelente verlo en un proyecto más gratificante.
La dirección de Tykwer destaca por su gran fluidez, aunque la obra recuerda más a un videoclip de pop que a una película, lo que le otorga un aire forzado.
Funciona como una provocación situacional sobre otra provocación situacional, aunque reivindicando el terreno sentimental al final. Como siempre, von Trier gana puntos por su descaro.
Alexander Payne se convierte en el centro de atención. Margo Martindale experimenta una revelación y un estado de gracia que resultan ser lo más impactante y emotivo de esta serie.
La calidad del contenido varía significativamente y esa sensación de pretensión en cada una de las obras presentadas se vuelve, en ocasiones, difícil de soportar.
Un documental que resulta atractivo, aunque carece de un análisis profundo. Brinda una visión introductoria valiosa sobre la obra del célebre artista holandés.
Lo que resalta es su energía y vitalidad, así como su afán por una narrativa al estilo de Dickens, pero lo más impresionante es su intensa carencia de sentimentalismo.
Clint mantiene una sólida presencia en pantalla, pero cada vez se siente más como si estuviera sobrepasado por la edad. Sus dobles se encargan de las escenas de acción, y parece que incluso realizan gestos cotidianos por él.
Un espectáculo de acción convencional sin una historia sólida. Aunque es entretenido, carece de emoción y no se nota una buena química entre los personajes principales.