La obra maestra de ciencia ficción de Steven Spielberg es sin duda su más cercana aproximación a una epopeya clásica, combinando elementos de aventura y exploración en un relato fascinante que deja una profunda huella en el espectador.
Funciona como una provocación situacional sobre otra provocación situacional, aunque reivindicando el terreno sentimental al final. Como siempre, von Trier gana puntos por su descaro.
La han señalado por dar un enfoque más humano a Hitler. Sin embargo, el retrato que presenta no lo pinta de manera tan odiosa, en realidad parece un orador trivial.
No se logra acceder a los pensamientos más profundos del protagonista, lo que hace que el romance y su trágico desenlace carezcan de la intensidad que posee la impresionante estética visual.
Aquí hay talento y ambición: la película tiene estilo, atmósfera, referentes - y, por supuesto, unos grandes títulos de crédito. Aunque le falta sustancia.
El extraño y mordaz drama de Pablo Larraín presenta la desafiante batalla de Callas cuando comienza a perder su voz, mientras su estatus de estrella sigue intacto.
Esta trecuela resulta ser una opción bastante aceptable para disfrutar durante las vacaciones y siempre logra mantener el entretenimiento, aunque la cantidad de chistes ha disminuido.
Hay un toque extraño de sensiblería que empieza a supurar hacia el final como si fuera ectoplasma. Eso es lo que hace que no sea el clásico que podría haber sido.
Sigue hechizando con su magia. La obra maestra de Hitchcock fusiona su habilidad para impactar psicológicamente con un talento para la sofisticación elegante.