Estaba tan embelesado, tan atrapado en esta película, que no fui consciente de cuál iba a ser el final hasta que la pantalla se apagó. Es un drama absorbente y comprometido.
Es lo mismo de siempre para estos trovadores románticos, pero con una trama más débil, menos personalidad y escaso interés. Además, la ausencia de Matthew McConaughey se siente.
Un drama profundo y personal, con actuaciones magistrales, que aborda la enfermedad terminal de una manera emotiva. Aunque algunos momentos pueden sentirse poco creíbles, la película logra transmitir una tristeza y una ironía que resuena en el espectador.