En ciertos aspectos, es más eficaz sin buscar interpretaciones profundas: se presenta como un entretenimiento ingenioso y elaborado, con detalles arriesgados que aportan un valor adicional.
En manos de otro, este proyecto podría haber resultado un desastre, pero lo encontré encantador. Es idealista y romántico, presentando una historia de amor frustrada que evita caer en los típicos clichés del amor o la sexualidad convencional.
Esta película peculiar de Anne Fontaine presenta una estructura desordenada y resulta cohibida, ridícula y atrapada por sus propios artificios poco estéticos.
El cine de Hong es cautivador e interesante, finalizando de manera inusual y dejando algunas cuestiones sin resolver, pero sin que el espectador se sienta insatisfecho.
Podría haber sido un thriller típico, pero Egoyan desafía la paciencia del espectador y menoscaba su inteligencia con un drama que resulta ser completamente ilógico.
Con su rostro frecuentemente empapado en sudor, Hwang se presenta como un héroe de acción convincente e inquebrantable. Por otro lado, Lee logra ser inquietante y desmedido en su actuación.
Un documental que carece de profundidad y resulta poco inteligente. La ejecución es torpe y no aporta humor, dejándonos con una sensación de incomodidad.
Pocas películas consiguen provocar miedo y emoción de forma simultánea. Al igual que el rayo de luz emitido por un faro, esta cinta es tanto peligrosa como fascinante.
Es un espectáculo muy extenuante y con frecuencia brillante, aunque a veces se hace redundante. Pero siempre es creíble en su extrañeza y sus momentos emotivos.