Jugar a Detroit es una experiencia valiosa, aunque a veces lucha por equilibrar la libertad de elección con la realidad de que es solo un juego. Cage y Quantic Dream están avanzando en este tipo de narrativa, pero todavía hay espacio para mejorar.
Cuphead ha sido un título muy anticipado, y cumple con creces lo que prometía. Su estética es deslumbrante y la banda sonora es excepcional, reflejando de manera precisa la época que sus creadores tanto admiran.