La trama carece de coherencia, aunque se destaca por su energía y algunas animaciones aceptables, a pesar de que los escenarios son bastante olvidables.
Una proeza hiperdetallada y visualmente deslumbrante. La evolución del estudio Laika ha alcanzado un nivel en el que cada fotograma se convierte en una obra de arte.
Con una Maléfica que ya no es la villana de su propio cuento, está secuela mal titulada reduce al personaje a una elegante figurita en un plagio hortera de 'Game of Thrones'.
La historia puede ser chapucera en algunas partes, pero el carisma colectivo de su reparto compensa más que suficiente. Como dice el refrán: no odies al jugador, odia al juego
Lillis aporta frescura a uno de los detectives más queridos por el público estadounidense, en una versión que actualiza al personaje de Nancy Drew de manera adecuada a las nuevas generaciones.
El maestro de la animación Mamoru Hosoda presenta una historia íntima, con una simplicidad genuina. Se trata de la obra más personal de su carrera, ofrecida como un entretenido relato para toda la familia.
Ofrece muy poco más allá del impresionante diseño que vemos en su superficie. Ojalá toda la creatividad que exhibe hubiera estado al servicio de una narrativa más elegante y no de un argumento bélico sin sentido.
A pesar de ser más divertida y aterradora que la original de 1984 de Ivan Reitman, este remake del director de 'Bridesmaids', Paul Feig, no logra ofrecer suficientes novedades respecto a su predecesora.
Una película sencilla pero única, tan cuidadosamente elaborada y sugerente como los títulos anteriores del estudio. Es una prueba sorprendente de una sensibilidad original.
Hubo un tiempo en el que rodar porno era la manera más rápida de sabotearse. Pero en este fracturado cuento de hadas, bien podría ser un camino a la redención.
Una historia de redención repleta de estrellas que da la impresión de ser demasiado calculada como para ser verdad. No ofrece muchas sorpresas: parece ser más bien un proyecto vanidoso de Timberlake.
Francamente, le sobran unos 40 minutos. Mikhanovsky construye un ambiente que combina caridad y caos, pero no logra explicar claramente la razón de nuestra presencia en él.
Una propuesta enrevesada y un tanto desorganizada. Aunque Debicki ya ha dejado huella en papeles secundarios en películas relevantes, esta es sin duda su actuación más impactante hasta ahora.
La joven actriz Thomasin Harcourt McKenzie brilla en cada escena. Foster, como actor, tiene una energía tan intensa que logra dominar la pantalla desde el comienzo.
Nada parece inventado o artificial, aunque eso más bien es una debilidad, ya que la película presenta una historia creíble a la que le falta imaginación.