Es un placer ver regresar a Zellweger como Bridget, en una película dirigida a un público adulto que se atreve a explorar el sentimentalismo de su carácter soñador, manteniendo siempre su inteligencia.
Quizá no presente elementos innovadores, pero la atmósfera de incertidumbre que Ritchie genera alrededor de sus personajes aporta una intensidad muy cautivadora.
Monroe sostiene la carga de este thriller de terror al estilo de 'Rear Window' con gran naturalidad. Su interpretación cautiva gracias a una emotividad que raramente se encuentra en este género.