La historia presenta una lógica inestable, pero logra generar un miedo profundo con pocos efectos especiales, gracias a un diseño sonoro que intensifica el terror de manera notable.
La tercera película de Stewart se destaca como la obra maestra del director, incorporando una sensación de urgencia y temas globales que enriquecen lo presentado anteriormente.
La película se encuentra en un punto intermedio entre diferentes estilos, y le falta la brillantez literaria de Hardy, así como las intensas motivaciones del cómic de Simmonds.
El documental de Ido Mizrahy revela que, más allá de la potencia de propulsión de los vehículos, el verdadero desafío de enviar personas a Marte radica en el aislamiento que enfrentarán los astronautas.
Esta versión presenta numerosos instantes intensos, complementados por una banda sonora impresionante que intensifica la tensión, aunque carece de originalidad.
Es como una película de Buster Keaton o Harold Lloyd donde todos los personajes son tan creativos como ellos. La inventiva de 'Micmacs' desborda en un solo minuto, superando lo que ofrecen dos horas de cualquier estreno convencional en cines.