En las mejores películas de misterio, las piezas encajan eventualmente. Pero si tratas de juntar las piezas de 'Jacob's Ladder', lo único que consigues es más piezas.
Solo resulta interesante como un fenómeno sociológico. Posee un aire de mediocridad, inmoralidad y efectismo, y al mismo tiempo, aparenta tener aspiraciones más altas.
Marca el comienzo de un interminable torbellino de marketing. Puede que no escapes de la tormenta (a no ser que vivas en un convento), pero sí que puedes evitar ver la película.
Un thriller psicológico que carece de profundidad en su análisis. McGehee y Siegel poseen la elegancia necesaria para ofrecer algo novedoso en la comedia negra, pero primero deben liberarse de sus tics artísticos.
Lo que parece empezar como una burla contra los ricos, una sátira de la conciencia de clases, acaba transformándose en algo más extraño, profundo y ambiguo.
Un regreso a las comedias salvajes y anárquicamente escatológicas que hicieron de Mel Brooks un nombre en la cartelera. Es para sus fans más acérrimos y para la nueva generación que sólo le conoce por la leyenda.
Emocionalmente, la película no supera mucho a un romance típico, pero Lumet logra mantener a los actores en primer plano, lo que nos permite disfrutar de sus interpretaciones.
Bob es una creación extraordinaria, un engañador auténtico a la vez. Encaja a la perfección como el protagonista de una historia que presenta el mundo como una vasta trampa.