No va a convencer a nadie de que Seagal es Brando, aunque a menudo suene un poco como él. Pero, tomada estrictamente como una secuela de acción, es un enérgico espectáculo.
Junge, a pesar de haber hablado con varios historiadores y cineastas durante años, nunca había expresado sus sentimientos de manera sincera. Este documental de 90 minutos se convierte en una impactante confesión personal.
Sin Davidson, la película habría resultado convencional y dura, pero su presencia aporta una chispa única. Aunque pueda considerarse como una obra mediocre, logra entretener más que muchas otras que caen en esa categoría.