Es una película que en un momento es muy divertida y al siguiente es sombría y triste. McKay da en el clavo cuando presenta el choque entre lo político y lo personal.
Esta oda a Armstrong está filmada a través de los ojos de un poeta que enaltece la tranquilidad que sentimos cuando los sueños que nos arriesgamos a soñar se hacen realidad.
Trabajando con un guion potente, Fiennes otorga una gran intensidad a su película, logrando sumergirnos en la vida de Nureyev y en su fascinante proceso de reinvención.
Es una obra maestra dura que indaga en nuestro pasado violento. Bigelow nos sumerge en el corazón de un suceso histórico brutal, permitiéndonos observarlo y sentirlo por nosotros mismos.
Un potente provocador cinematográfico. La película de Larraín, una de las más destacadas del año, resulta apropiadamente complicada de clasificar y es inolvidable.
Todo lo que convierte a Ethan Hawke en un actor extraordinario está a la vista en 'Born to be Blue'. La película indaga en la vida de Baker sin recurrir a los hechos o a las fórmulas.
El guión de Helgeland es inestable, no está al nivel de la ganadora de un Oscar 'L.A .Confidential'. Sin embargo, Hardy es un espectáculo por sí mismo, un actor volando sin red y pasándoselo bomba.
La Teoría del todo es una exploración de la ciencia, una provocación emocional y una historia de amor única, todo esto se entrelaza en una película excepcional.
Musicalmente, la película es un milagro. En contraste con la introspección de Cusack, Dano se entrega por completo a su papel como Brian Wilson, brindando la interpretación por la que se crean los galardones.
La mirada de DuVernay a la marcha de Martin Luther King de 1965 a favor del derecho al voto contra la injusticia racial resulta relevante aquí y ahora. La emocionante y conmovedora interpretación de Oyelowo como King es excepcional.
Una cosa es cierta sobre esta impactante obra de los Coen: al igual que con la música, el sufrimiento es profundo y genuino. Te reirás hasta que te duela.
Si esperas algo cálido y entrañable, no conoces a los Coen. Esta película es seria y a la vez divertida, espiritual en su esencia, hiriente en su tono y provoca una profunda incomodidad.
Llámala la 'Scarface negra' o 'El Padrino de Harlem', o simplemente una película endiabladamente excitante, de hecho ya aparece como contendiente principal a importantes premios.