La audiencia que busque relevancia emocional en 'Indy 4' está condenada al templo de la decepción. Spielberg y Lucas no están mejorando su creatividad.
Andrew Currie destaca más en las escenas de comedia que en las de terror, pero no logra mantener la calidad de ninguna de las dos a medida que avanza la trama y pierde fuerza en su último tramo. Aun así, hasta ese momento, la película es diabólicamente entretenida.
Robbins está maravilloso. Leigh ofrece una actuación gloriosa. Esta película, satisfactoria, original e inteligente, demuestra que los Coen hacen comedias que no temen explorar la oscuridad.
Es evidente que Shelton busca transmitir un mensaje inocente y romántico sobre una relación que muchos consideran sórdida. A pesar de su noble intención, ha descuidado algunos elementos fundamentales, como la realidad de los hechos.
En 1989, hasta ahora un año de mediocridad cinematográfica sin parangón, la hipnótica e inquietante 'Scandal' se asoma como un coloso. Prepárense para asombrarse.
Mickey Rourke, como el detective Harry Angel, irradia un encanto sucio, y su célebre escena de sexo con Lisa Bonet sigue teniendo un impacto poderoso. La verdadera emoción y el temor proceden del Louis Cypher interpretado por Robert De Niro.