Philip Seymour Hoffman dirige con el mismo nivel de maestría que demuestra en su actuación, prestando atención a los pequeños detalles que revelan la esencia del personaje. Es una película maravillosa, interpretada de forma brillante, que resulta tanto divertida como sincera.
Aquí está la película sobre la guerra de Irak para aquellos que no les gustan las películas sobre la guerra de Irak. Bigelow ha hecho un drama incendiario que te sacude de maneras que no ves venir.
Te freirá los nervios y se enredará a ti un buen rato, y sin gastar un centavo en obvios efectos especiales. La tensión crece y crece hasta que el miedo te ata un nudo en el estómago.
Un dramón desvergonzado y de lágrima fácil con las suficientes sorpresas en la manga como para sacar tu lado indulgente. Ofrece una familiaridad que no llega a generar desprecio.
Woody Harrelson es la única chispa en esta fiesta, un tropiezo que le brinda a la novela gráfica de Daniel Clowes un enfoque monótono y poco innovador.
Los guionistas Jarrad Paul y Andrew Mogel, en un prometedor debut como directores, intentan abordar áreas emocionales complejas con cierta habilidad. Es cierto que se topan con algunos obstáculos, pero resulta emocionante observar su ambición.
Damien Chazelle recrea los duelos de tambor S&M con una apabullante maestría. Y Miles Teller y JK Simmons te dejan sin habla. Que batan los tambores para un Oscar a Simmons, y que le añadan un desplome de platillos para 'Whiplash'. ¡Es electrizante!
Suena como una comedia romántica más. Y lo sería si Gandolfini y Louis-Dreyfus no fueran una pareja de inadaptados tan atractiva. Sientes placer con sólo verlos pelear.