Cuando actores tan consumados como Maggie Smith, Judi Dench, Bill Nighy y Penelope Wilton aparecen juntos en una película, incluso con una secuela tan inestable como ésta, lo mejor es simplemente sentarse y contemplar.
Como siempre, la trama es más estúpida de lo que cabría esperar, pero la acción vehicular es increíblemente entretenida. Es una compensación justa para el adicto a la adrenalina que vive en nosotros.
Aunque sus cambios tonales rompen el ritmo, es una serie feroz, divertida y necesaria que aborda una batalla de mediados de siglo por los derechos de la mujer a través de los ojos de una química.
David Auburn ganó un merecido Pulitzer por la obra teatral 'Proof', sin embargo, las chispas se desvanecen en la adaptación cinematográfica de Madden. 'Proof' no ha sido filmada, ha sido embalsamada.
Murphy vuelve a ser divertido. Pero por desgracia, carece del valor necesario como para seguir con la catarsis auto-satírica que le otorga a la película cierta distinción.
Está repleta de clichés, a veces pierde el ritmo y resulta demasiado didáctica. Sin embargo, Singleton logra algo que muchos de sus contemporáneos han perdido la esperanza de conseguir: filmar una película que marque la diferencia.
Ofrece algunas escenas encantadoras que nos sacarán una sonrisa, además de un contexto político que resulta bastante interesante. Sin embargo, el tono de la película no parece encajar del todo.
Esta película, liderada por la nueva y cautivadora estrella Renate Reinsve, establece un nuevo nivel de referencia para la comedia romántica poco antes de acercarse sigilosamente y golpearte como un disparo en el corazón.
Tanto la película como Lopez recobran su espíritu cómico cuando permiten que el argumento explore su lado más escapista. Y si te empiezas a aburrir, siempre puedes centrarte en ver a J-Lo.