Mangold ha dirigido 'Cop Land' con un guion apasionado y audaz. A pesar de algunos momentos un poco extensos, es el material más impactante que Stallone ha tenido desde su creación como Rocky hace 21 años.
Posee la astucia y una tensión cautivadora que caracterizaba a clásicos de los años 70 como 'Todos los hombres del presidente' y 'El último testigo'. Su esencia recuerda a la película de Pollack, 'Los tres días del Cóndor'.
Se merece un gran 'yupi' del público por ser enormemente entretenido, aún así el espinoso tema de lo que constituye la identidad nacional llega con fuerza y claridad.
El filme carece de las memorables canciones de Judy Garland y de personajes icónicos como el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León Cobarde. Se siente una falta de sencillez, magia y autenticidad, ya que los guionistas dejan de lado los elementos que aportan encanto e ingenio al relato.
Incluso en sus momentos más débiles, la película ofrece una experiencia más intrigante que solo la visión de la muerte. Su fuerza radica en la tensión que se genera entre los personajes, lo que la convierte en una obra envolvente y provocadora.
Lo que realmente eleva a 'Point Break' es la destreza de la directora Bigelow. Sin su visión, la historia podría haber sido solo una mera justificación para admirar a jóvenes en trajes de neopreno.
Polanski explora de manera provocadora temas como el sexo, el amor, la crueldad, la literatura y el cine, además de centrar la atención en su propia persona.
La historia cuenta con material suficiente para ser adaptada en una miniserie, pero Redford se mantiene enfocado en el drama humano. Es un thriller político profundo y cautivador que examina la complejidad de sus personajes y respeta la inteligencia del espectador.
Este fiasco con aroma floral tiene tan poca vida que apenas puedes sentir su pulso. ¿Para quién se hizo 'Tulip Fever'? ¿Para frikis de las flores? ¿Para masocas cinematográficos?
'Un escenario para una acción hirviente. Aun así, es en el expresivo rostro de Blunt donde 'Sicario' despliega su más oscura poesía. Prepárate para ser embrujado por un buen rato.
Es un drama policial, pero se aleja del exceso de balas y clichés que inunda la televisión. La dirección aporta una mezcla de tensión y sofisticación. Su relevancia como drama y como estímulo moral es indiscutible.
Un aspecto interesante de la química entre los actores es que no se puede crear de forma artificial. Personalmente, lo más cautivador fue la sensación de querer reencontrarme con Ford en su papel de Indiana Jones.