Una idea, mezclada con chistes malos y estirada hasta más allá de la coherencia. 'Vampire Academy' no necesita una crítica. Necesita una estaca en el corazón.
Coppola logra que nos sintamos atraídos por la historia, retratando con habilidad el fervor y la inestabilidad del primer amor, lo que demuestra su talento innato como directora.
La emocionante e hilarante 'Moonrise Kingdom' es un placer constante. Al evocar las alegrías y los terrores de la infancia, nos recuerda cómo sentirnos vivos.
'Perks' merece reconocimiento por trascender la habitual comedia sobre la adolescencia. Logan Lerman brilla en su papel de Charlie y Emma Watson interpreta a una chica ideal, pero es Ezra Miller quien deslumbra en cada escena.
En las manos de Nichols, 'Mud' se presenta como una obra bella y desgastada. Hay una magia palpable en su narrativa y en la forma en que se despliegan los personajes y sus historias.
La hueca fiesta de la playa de 'Spring Breakers' se transforma en arte gracias a la extraña coherencia de la película de Harmony Korine, lo que permite que Franco luzca en su mejor momento.
La talentosa Rees emprende un viaje de descubrimiento conmovedor y apasionante. Por su parte, Oduye deja una impresión imborrable. Sin duda, ha nacido para brillar.
Es más que una simple película del año: 'The Social Network' también logra captar la esencia de la década. Es una versión moderna de 'Rashomon' que te mantendrá en la butaca, completamente absorbido por su narrativa.
Ayoade, el cómico británico, hace un debut notable con su adaptación de la novela de Joe Dunthorne de 2008, mezclando malicia y regocijo con una brillantez seca.
Un acelerón constante de película que se despliega con intensidad, provocando que tu cabeza dé vueltas mientras logra, astutamente, llegar a tu corazón.
Johnson no recuerda, ni mucho menos físicamente a Lennon pero consigue captar su chispa traviesa teñida de dolor. 'Nowhere Boy' es lo bastante inteligente para no ser evidente.
Es difícil contar una historia iniciática sin caer en tópicos o cursilería. Youth in Revolt, con Michael Cera en su mejor interpretación hasta la fecha, logra ser un pequeño milagro.
Un pobre plagio de 'Big' de Tom Hanks. El director Burr Steers se estanca puliendo clichés. Si no adivinas qué va a suceder, es que nunca has visto ninguna película. Y si no has visto ninguna, por Dios bendito: no comiences por ésta.