Arranca en la arriesgada diversión de vivir en los retos digitales, pero luego se pierde en sus provocaciones al sermonearnos con reflexiones metafóricas sobre las redes sociales y las ETS. Resulta bastante decepcionante.
Puede que ya no haya nada nuevo que encontrar en el paso de la niñez a la adolescencia, pero el director Jake Schreier lo simula con genuina sinceridad.
El relato de Richard Linklater sobre el paso hacia la mayoría de edad es la mejor película del año, un punto de inflexión de cuatro estrellas que se ha ganado un sitio en la cápsula del tiempo cultural.
David Robert Mitchell ha bebido claramente de John Carpenter. Pero tiene su propio don retorcido para dejar que la atmósfera defina a los personajes. 'It Follows' te acojona a más no poder.
Una idea, mezclada con chistes malos y estirada hasta más allá de la coherencia. 'Vampire Academy' no necesita una crítica. Necesita una estaca en el corazón.
Coppola logra que nos sintamos atraídos por la historia, retratando con habilidad el fervor y la inestabilidad del primer amor, lo que demuestra su talento innato como directora.
La emocionante e hilarante 'Moonrise Kingdom' es un placer constante. Al evocar las alegrías y los terrores de la infancia, nos recuerda cómo sentirnos vivos.
'Perks' merece reconocimiento por trascender la habitual comedia sobre la adolescencia. Logan Lerman brilla en su papel de Charlie y Emma Watson interpreta a una chica ideal, pero es Ezra Miller quien deslumbra en cada escena.
En las manos de Nichols, 'Mud' se presenta como una obra bella y desgastada. Hay una magia palpable en su narrativa y en la forma en que se despliegan los personajes y sus historias.
La hueca fiesta de la playa de 'Spring Breakers' se transforma en arte gracias a la extraña coherencia de la película de Harmony Korine, lo que permite que Franco luzca en su mejor momento.
La talentosa Rees emprende un viaje de descubrimiento conmovedor y apasionante. Por su parte, Oduye deja una impresión imborrable. Sin duda, ha nacido para brillar.