El reparto es excepcional. La película presenta un enfoque realista que resulta refrescante, grabando con cámara al hombro y empleando localizaciones auténticas en lugar de decorados.
Al igual que en 'Serpientes en el avión', esta película parece depender únicamente de su título para atraer la atención. La dirección insípida no logra aportar ningún nivel de tensión o sorpresa a la trama.
La animación es asombrosa. Cada escena está llena de acrobacias impresionantes e intensidad. Además, el enfoque en la adolescencia se maneja de manera excepcional, logrando conectar con el público de una forma única.
El director japonés Kitamura presenta numerosas escenas visualmente impactantes y una actitud sorprendentemente desenfrenada hacia la violencia gráfica.